El impulso a las vocaciones, un reto en el Día del Seminaro


La Iglesia en España celebra el Día del Seminario con el lema “Cerca de Dios y cerca de los hombres”. Esta campaña pone de manifiesto la importancia de la oración y la ayuda a los seminarios en los que se forman los futuros sacerdotes.

Pedro Manuel Vinteño y Juan María Ayuso son los dos últimos jóvenes en llegar al Seminario de Badajoz. Pedro es licenciado en Comunicación Audiovisual y Juan María dejó su trabajo para ir al Seminario.

Juan María se confirmó con 25 años. “A raíz de mi confirmación -dice- comencé a sentir algo y me fui acercando más a la parroquia, a adquirir responsabilidades como catequista, en el grupo de liturgia… lo que más me ayudó fue aproximarme a Dios a través de la oración. Así surgió mi acercamiento a Dios”.

Este seminarista de Campanario trabajaba por las mañana como monitor de autobús y por las tardes hacía las veces de sacristán. Afirma que no fue fácil discernir la vocación sacerdotal. “Me costó dar el paso -asegura- pero una vez que he dado el paso me siento a gusto de hacer lo que realmente quiero hacer”.

El proceso vocacional de Pedro es diferente. “Yo siempre he tenido una formación religiosa creciente -afirma-. Poquito a poco me he ido integrando: hice la primera comunión, empecé a ir cada domingo a misa y sentía que Dios me iba pidiendo una entrega cada vez más plena. La vocación al sacerdocio me la empecé a plantear hace tiempo, pero fue en la carrera cuando ya me lo planteé un poco más en serio”.

Fue profundizando en su vocación sacerdotal a medida que se iba integrando más en su parroquia, el Espíritu Santo de Badajoz, estando allí sentía que lo que más le iba llenando era estar cerca de Dios. Poco a poco empezó a visitar el Seminario. “Empecé a venir cada vez más al Seminario, a tener más contacto con los seminaristas, hasta que en un momento di el paso”, afirma Pedro.

A pesar de llevar una vida estable, Juan María asegura que no le ha costado mucho acostumbrarse a la vida del Seminario. “He entrado con mucha ilusión -dice- y me encuentro bien porque llevamos una vida normal, una vida organizada, una vida para abundar en el estudio, para progresar en la oración y para crecer mucho como persona”.

Cuando uno entra en el Seminario mayor procedente del menor, se da una continuidad. Sin embargo cuando llega con su carrera hecha, incluso con un trabajo consolidado, la lógica dice que el giro es más difícil para el que lo hace y más llamativo para los que lo rodean. “En mi caso -declara Pedro- lo que escuché es un ´por fin nos lo dices´, incluso de gente que no tiene contacto con la fe o con la Iglesia”.

Cualquiera podría pensar que en el caso de Juan María, al ser sacristán, la gente se lo veía venir. “Sí, pero se llevaron sorpresa cuando dije que me venía al Seminario. Me apoyan mucho, incluso mi familia también se sorprendió, me pidieron que me lo pensara bien y ahora están contentísimos ”.

Como en años anteriores, los seminaristas acudirán a las parroquias para hablar del Seminario y de la vocación sacerdotal, un testimonio directo para que otros jóvenes conozcan a los seminaristas y se planteen la posibilidad de seguir el mismo camino. “De hecho -dice Juan María- el que un seminarista, José Manuel, viniera a mi pueblo, fue algo que me animó más a tirar para adelante y venir al Seminario”.

(Archidióesis de Mérida-Badajoz)

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