Cerca de Dios y de los hermanos. Día del Seminario 2017


Mons. Joan E. Vives          Miramos hoy, Día del Seminario, con confiada esperanza a los Seminarios Menores y Mayores, a los seminaristas sobre todo y a sus formadores, que trabajan de forma eficaz y escondida, y también a la pastoral vocacional, a los jóvenes que están planteándose un seguimiento radical y entregado de sus vidas a Cristo, para un día recibir el gran don del ministerio sacerdotal al servicio de nuestras comunidades, y ser en medio de ellas, la imagen viva del Buen Pastor.

Actualmente en nuestro Seminario de Urgell se forman 5 seminaristas, y en toda España son 1.247. Ingresaron 275 aspirantes y se ordenaron 138 sacerdotes. En los Seminarios Menores se forman actualmente 1.075 seminaristas. Estos datos nos deben estimular a continuar cultivando con solicitud pastoral las vocaciones al ministerio ordenado, don inmenso del Señor a su Iglesia, con nueva dedicación, orando personal y comunitariamente al Dueño de la mies (Mt 9,38) y mejorando y renovando nuestro testimonio vocacional para que sea atrayente.

El Papa Francisco, a los que participábamos en un Congreso sobre Pastoral vocacional (Roma, octubre 2016) nos decía: “Los tres verbos que  indican el dinamismo de toda  pastoral vocacional son: salir, ver y llamar. La pastoral de las vocaciones necesita una Iglesia en movimiento, capaz de ampliar sus fronteras, estableciéndolas no sobre la estrechez de los cálculos humanos o el miedo a equivocarse sino sobre la amplia extensión del corazón misericordioso de Dios. No puede haber una semilla fecunda de vocaciones  sin ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades”. He aquí un bello y exigente programa que nos llevará a la esperanza, sin dejarnos desanimar por la oscilación de los números o los cálculos de nuestras pequeñeces.

El lema del Día del Seminario de este año nos concreta un aspecto esencial de la vida del futuro sacerdote: “Cerca de Dios y de los hermanos”. La cercanía como dimensión teológica y pastoral de la misión. Un sacerdote es un creyente que vive en la cercanía de Dios, acogiendo su Palabra, sabiendo que sólo en Dios se ilumina el sentido de la existencia humana y que sólo en Él seremos verdaderamente felices. Es un “amigo del Señor”, como los apóstoles. ¡Qué bello es vivir intentando en todo “estar con el Señor”, como amigo y confidente suyo! Y al mismo tiempo el sacerdote es un hombre cercano a los hermanos, un mediador suyo, que experimentando él mismo la debilidad del ser humano y la aventura de la fe, intenta atraer, ayudar, servir y extenuarse en la donación, por Cristo, a todos. Se debe a toda la familia humana, pues son “sus hermanos”, con los que se identifica y a los que defiende con pasión, llena de amor pastoral. Por eso nada de lo que es humano le es extraño, sino que se lo hace suyo, para santificarlo desde la Cruz de Cristo. Todo lo vive por amor, mostrando con su entrega de hombre célibe, que ama y es feliz volcándose a todos sin excepciones ni discriminaciones.

Amemos a nuestros seminaristas, pongamos interés por su presente y su futuro como sacerdotes, ayudemos al Seminario con oraciones y aportaciones, valoremos los objetivos de la pastoral vocacional. Se trata del futuro presbiterio en gestación, del futuro de la Diócesis que el Señor nos está ofreciendo ya.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

imprimir

30 views
bookmark icon

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.